Hace unos días, un compañero de clase me comentó que tenía que hacer unas pruebas atléticas para ascender de categoría (el chaval es arbitro). Una de esas pruebas consiste básicamente en correr 2 kilómetros por debajo de 8 minutos.
Ayer fue el día para acometer una simulación de dicha prueba. Como creía que iba a rebajar el tiempo sin demasiadas dificultades, antes de la prueba me propuse hacer lo que tenía previsto para ese día, es decir, 45 minutos de carrera continua.
Cuando llegó la hora de hacer los 2 kilómetros, físicamente me notaba bien y no tenía ningún tipo de molestias en las piernas, algo que me hubiera hecho renunciar a correr los 2 kilómetros.
Empezamos a correr con muy buenas sensaciones y llegamos a la primera vuelta (el circuito que escogí constaba de 500 metros) con una sorpresa non grata. Hemos hecho un parcial de 2'37''. Subimos el ritmo en las siguientes vueltas, pero la marca final me abofetea en la cara sin encogerse (8'30'').
Entre los posibles errores que he cometido están:
Hoy, el día después, tengo los isquiotibiales bastante cargados y me veo en la obligación de aplazar para mañana la sesión de hoy.
Pero, no dudéis, habrá Toma II, es decir, volveré a intentarlo una segunda vez.
Ayer fue el día para acometer una simulación de dicha prueba. Como creía que iba a rebajar el tiempo sin demasiadas dificultades, antes de la prueba me propuse hacer lo que tenía previsto para ese día, es decir, 45 minutos de carrera continua.
Cuando llegó la hora de hacer los 2 kilómetros, físicamente me notaba bien y no tenía ningún tipo de molestias en las piernas, algo que me hubiera hecho renunciar a correr los 2 kilómetros.
Empezamos a correr con muy buenas sensaciones y llegamos a la primera vuelta (el circuito que escogí constaba de 500 metros) con una sorpresa non grata. Hemos hecho un parcial de 2'37''. Subimos el ritmo en las siguientes vueltas, pero la marca final me abofetea en la cara sin encogerse (8'30'').
Entre los posibles errores que he cometido están:
- No preparar la prueba con anterioridad.
- Correr 45 minutos antes de la prueba.
- Sobrevalorar la capacidad física de uno mismo.
Hoy, el día después, tengo los isquiotibiales bastante cargados y me veo en la obligación de aplazar para mañana la sesión de hoy.
Pero, no dudéis, habrá Toma II, es decir, volveré a intentarlo una segunda vez.




